Álgida antítesis extrasensorial
Inspiro,
una gélida brisa recorre mis pulmones.
Expiro,
un sentimiento de paz invade mi cuerpo.
Avanzo,
el crepitar de la nieve envuelve mis sentidos.
Me detengo,
un silencio ensordecedor acompaña al céfiro.
Me siento,
diminutas perlas de oro blanco se entremezclan con mis dedos.
Me tumbo,
mi figura angelical se aúna con el frío lecho de lana.
Sencillamente, álgida antítesis extrasensorial.
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